Prehistoria


La prehistoria (del latín præ- 'antes de' y de historia 'historia, investigación, noticia'; este último un préstamo del griego ιστορία) es, según la definición tradicional, el período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros homininos, antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos.[1] Algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 a. C., y posteriormente en el resto del planeta.[2] No obstante, en su acepción clásica, se vincula con una prehistoria ligada a la historia natural. Según otros autores, la prehistoria terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a los primeros estados y civilizaciones.
Según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de significado real en el sentido que fue entendido durante generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el «acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la llegada del ser humano ni la invención de la escritura, tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.
Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos, pues estos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquellos, más generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.
En ese sentido, el fin de la prehistoria y el inicio de la historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat, su aglomeración en ciudades, una socialización avanzada, su jerarquización, la aparición de estructuras administrativas, de la moneda y el incremento de los intercambios comerciales de larga distancia. Así, no sería muy correcto estudiar dentro del ámbito de la prehistoria sociedades de carácter totalmente urbano como los incas y mexicas en América, el Imperio de Ghana y el Gran Zimbabue en África o los jeméres en el sudeste asiático, que solamente son identificados con este período por la ausencia de textos escritos que de ellos tenemos.[3] Los mayas han entrado hace muy poco plenamente en la Historia al haberse descifrado sus glifos, que tienen valor fonético, por lo que forman un sistema completo de escritura.[4]
Es considerado un campo académico o especialidad muy ligada a la Arqueología, la Paleontología y la geología histórica.
Periodización
[editar]La prehistoria se divide en múltiples épocas, que, según qué sistemas, pueden verse agrupadas en distintas etapas principales. Tradicionalmente en los países de habla hispana (aunque también aplicado por algunos otros expertos), ha sido dividida a grandes rasgos en dos etapas aplicables para la mayoría de regiones del mundo: la Edad de Piedra y la Edad de los Metales (que abarca las edades de Cobre, de Bronce y de Hierro);[5][6] en cambio, la prehistoria de América, de manera excepcional, se clasifica en los periodos Paleoindio, Arcaico y Formativo.[7]
El concepto Edad de los Metales, sin embargo, no es de uso académico común en muchos otros países e idiomas. En artículos publicados en inglés se suele referir al conjunto de las tres edades sencillamente como the metal ages (‘las edades de los metales’, sin un nombre que emplee este término).[8][9][10] La división en dos grupos del período prehistórico se centra, según el caso (por división geológica, evolución humana, etc.) en los límites entre el Pleistoceno y el Holoceno (donde el Neolítico comparte grupo con las edades de los metales), el Pleistoceno y el Plioceno (sobre todo en el contexto geológico) y entre prehistoria y la protohistoria (en muchos aspectos similar a la división en Edad de Piedra y la Edad de los Metales).[8] Otros historiadores no consideran la división en dos grupos principales aplicable para los períodos prehistóricos (alegando demasiada complejidad).[11] Una división en tres grupos es más común en estos casos, con diferencias entre lo geológico y lo cultural.[12] Algunos de los sistemas que aplican el término de Edad de los Metales consideran una división de la prehistoria en tres etapas principales, normalmente siendo las otras dos el Paleolítico y el Neolítico.[13] Otras periodizaciones dividen la prehistoria en 4-5 etapas principales.[14]
Uno de los sistemas de periodización más usados desde el siglo XIX, actualmente menos empleado en la academia salvo ciertas disciplinas como la etnología,[11] además de persistir en la conciencia pública en países como