Ir al contenido

Confederación iroquesa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Confederación Iroquesa»)
Confederación Iroquesa
Irinakhoiw
Haudenosaunee
Confederación indígena
c. 1570-1779
Capital Onondaga
Entidad Confederación indígena
Idioma oficial mohawk-oneida
onondaga
seneca-cayuga
tuscarora
Religión Religión aborigen, cristianismo
Historia  
 • c. 1570 Establecido por El Gran Pacificador
 • 1779 División durante la Revolución estadounidense

La Confederación Iroquesa fue una confederación de cinco (después seis) tribus: Los mohawk, oneida, onondaga, cayuga, seneca y (desde 1722) tuscarora. También era llamada Liga de las Cinco Naciones y después de las Seis Naciones.[1]

Su capital, Onondaga, estaba ubicada en el estado de Nueva York, cambiando de posición con el tiempo.[2] Estaba en territorios de la tribu homónima.[3]

Etimología

[editar]

Se llamaban a sí mismos nadowa (anglicanización: Nottoway)[4] y el nombre que recibieron de los europeos proviene del algonquino irok-ois o de irinakhoiw, «real unión»,[5] este fue adoptado por los franceses y se hizo el más popular.[6] También adoptaron el nombre de Haudenosaunee o Hodinonhsioni, traducido como «pueblo de las casas grandes». Otro nombre era Ongwanonhsioni, o «constructores de casas grandes».[7]

Interpretación histórica

[editar]

La kaianerekowa o «Gran Ley de la Paz», se transmitía a través del uso oral del wampum y era un complejo sistema de balances entre sexos y tribus.[8] Faltaría al menos un siglo para que fuera llevada a escrito por ingleses.[9] Regulaba un sistema de gobierno basado en consejos de representantes de la población, considerado por algunos el más antiguo del mundo después del Althing de Islandia. Ha sido usada de ejemplo de democracia, constitucionalismo e igualdad entre hombres y mujeres.[10] Según algunos historiadores inspiró a los revolucionarios estadounidenses, especialmente a Benjamin Franklin, que en 1736 publicó un estudio para el entendimiento entre británicos e iroqueses y, posteriormente, en 1750 conoció de cerca a la Liga mientras participaba en negociaciones de paz.[11] Sin embargo, otros objetan como una exageración la supuesta influencia, ya que consideran que los sistemas de gobierno nacidos en las Trece Colonias provienen del legado greco-romano.[12]

Por último, historiadores como Howard Zinn sostienen que es un ejemplo de democracia directa y asambleísmo.[13] Se sabe que la Confederación sirvió de base para la organización político-social de los cheroqui y hurones.[14]

El debate sobre la influencia en el sistema político estadounidense

[editar]

Historiadores del siglo xx han planteado que el sistema de gobierno haudenosaunee influyó en el desarrollo del gobierno de Estados Unidos,[15][16] aunque el alcance y la naturaleza de dicha influencia se han cuestionado.[17] Bruce Johansen propone que los haudenosaunee tenían una forma de gobierno representativa.[18]

No se ha alcanzado un consenso sobre cuán influyente fue el modelo haudenosaunee en la elaboración de documentos estadounidenses como los Artículos de la Confederación y la Constitución de los Estados Unidos.[19] La tesis de la influencia ha sido discutida por historiadores como Donald Grinde[20] y Bruce Johansen.[21] En 1987, la Universidad Cornell celebró un congreso sobre el vínculo entre el gobierno de los haudenosaunee y la Constitución de Estados Unidos.[22] En 1988, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una resolución para reconocer la influencia de la Liga Haudenosaunee en la Constitución y la Carta de Derechos.[23]

Estudiosos como Jack N. Rakove cuestionan esta tesis. Rakove, historiador de la Universidad Stanford, escribe que «los voluminosos registros que conservamos de los debates constitucionales de finales de la década de 1780 no contienen referencias significativas a los iroqueses», y señala que existen abundantes precedentes europeos de las instituciones democráticas de Estados Unidos.[24] En respuesta, el periodista Charles C. Mann escribió que, aun coincidiendo en que la forma concreta de gobierno creada para Estados Unidos «no se parecía en nada» a la de los haudenosaunee, las pruebas disponibles sí respaldan «un argumento cultural: que el conocido espíritu democrático tuvo mucho que ver con el contacto colonial con los indios de la costa oriental, incluidos y en especial los haudenosaunee» y, citando a Rakove, «que el contacto prolongado entre las poblaciones aborígenes y colonizadoras fue un elemento importante en la conformación de la sociedad y la cultura coloniales».[24] El historiador Francis Jennings señaló que los partidarios de la tesis citan con frecuencia la siguiente afirmación de Benjamin Franklin, en una carta que este dirigió a James Parker en 1751:[18] «Sería muy extraño que seis naciones de salvajes ignorantes fueran capaces de idear un plan para semejante unión [...] y que, sin embargo, una unión parecida resultara impracticable para diez o una docena de colonias inglesas»; pero Jennings discrepa de que ello establezca una influencia. Más bien opina que Franklin promovía la unión frente a los «salvajes ignorantes» y calificó la idea de «absurda».[25]

El antropólogo Dean Snow ha afirmado que, aunque el plan de Albany de Franklin pudo inspirarse en la Liga Haudenosaunee, hay pocas pruebas de que ni el plan ni la Constitución bebieran de manera sustancial de esa fuente. Sostiene que «tales afirmaciones enturbian y menoscaban los rasgos sutiles y notables del gobierno haudenosaunee. Las dos formas de gobierno son distintas y, cada una por su lado, notables en su concepción».[26]

De igual modo, la antropóloga Elisabeth Tooker concluyó que «prácticamente no hay pruebas de que los redactores tomaran nada de los iroqueses». Sostiene que la idea es un mito surgido de una afirmación del lingüista y etnógrafo J. N. B. Hewitt que se exageró y malinterpretó tras su muerte en 1937.[27] Según Tooker, la constitución haudenosaunee original no contemplaba la democracia representativa ni las elecciones; a los sucesores de los jefes fallecidos los elegía la mujer de mayor rango dentro del linaje hereditario, en consulta con otras mujeres de la tribu.[27]

Organización política

[editar]

Cada tribu se componía de varios clanes: los mohawk y oneida de tres cada uno, los cayuga de diez, y los onondaga y seneca de nueve cada una.[28] Cada clan era gobernado a través de un consejo donde votaban todos los hombres y mujeres adultos;[29] estos elegían a los sachem, jefes en tiempos de paz, con fuerte autoridad moral pero sin capacidad coercitiva; y los caudillos para los tiempos de guerra pero que solo tenían autoridad para dirigir las campañas.[30] También se les consideraban jefe y «sub-jefe» o «jefe guerrero» (algunos clanes solo elegían jefes).[31] Los hijos de un hombre elegido no podían ser elegidos por ser miembros del clan de la madre y solo se podía ser jefe del clan propio, usualmente los cargos se transmitían del sachem a su hermano o sobrino.[32] Sachem y caudillos podían ser depuestos si el consejo lo decidía[33] y debían responder ante las ancianas del clan por sus decisiones.[34] A inicios del siglo XIX, los blancos que convivieron con los iroqueses detectaron frecuentes conflictos entre los sachem (cargos por entonces hereditarios) y caudillos (hombres que llegaron al liderazgo demostrando su valía como dirigentes militares).[35]

Los nombramientos de estos jefes debían contar con el apoyo de otros clanes de la misma fratría (hermandad).[36] Todos los clanes de cada tribu se agrupaban en fratrías de primera y segunda categoría.[28] Así, en los consejos tribales se incluían a los jefes de paz y guerra de cada clan, más los representantes de cada fratría.[36] En estas reuniones se resolvían las cuestiones que atañían a toda la tribu y los asuntos más delicados que exigían unanimidad, como hacer la paz, declarar la guerra o recibir embajadores. Todos los asistentes, hombres o mujeres, podían hablar si querían.[37] Los jefes tenían el deber de proteger social y políticamente a su tribu, y podían vender sus tierras o decidir el traslado a otro sitio.[31]

Los consejos de madres o ancianas de las tribus tenían gran poder. Según sus costumbres, se requería la aprobación de dos tercios de ellas para decidir, y podían vetar tratados de paz o declaraciones de guerra. Se reunían de forma separada a los consejos masculinos y solían usar a varones como mensajeros para informar de sus decisiones, o a féminas de oradoras y representantes ante sus contrapartes de hombres. Era frecuente que fueran mujeres quienes sugirieran en todos los consejos los temas a tratar.[38] Los embajadores europeos solían malinterpretar la presencia de las mujeres en los consejos, por su herencia cultural las veían como simples ayudantes.[39] Esta actitud se debía a que los iroqueses veían a las relaciones entre sexos como interdependencia y complementación, no eran iguales pues tenían sus propios deberes, derechos y responsabilidades, pero ninguno estaba en un lugar secundario. Se buscaba un equilibrio social, político, económico y cultural.[40]

En asuntos internos las tribus eran autónomas y tenían iguales derechos, pero en cuestiones de la Confederación un consejo común de 50 sachem elegidos por sus clanes, aunque sólo este consejo podían autorizarlos a tomar sus cargos.[37] Los candidatos eran seleccionados por la madre de cada clan y confirmados por los consejos del clan y de la tribu. Los cargos eran vitalicios a menos que los depusieran sus clanes o renunciaran voluntariamente.[41] Si era depuesto, usualmente lo era por ir contra los designios de la madre de su clan o romper la Ley de la Gran Paz. Ceremonialmente se le quitaban los cuernos del ciervo que llevaba en su cabeza y simbolizaban su autoridad, retornando a la vida privada.[42]

En las reuniones del consejo central cualquier asistente podía hablar pero solo los sachem votaban. Una elección sólo era legítima si era unánime a nivel de clanes y tribus.[37] El consejo común no debe verse como un gobierno central que desarrollaba e implementaba políticas. Las decisiones políticas y diplomáticas eran tomadas a nivel local y se basaban en el consenso.[43] Este se distribuía en 9 sachem mohawk, 9 oneida, 14 onondaga, 8 seneca y 10 cayuga.[44] Esos números se basaban por la tradición. Los tuscarora no tuvieron representación en un inicio.[45] El consejo común era precedido por un «primero entre iguales», cargo que solía ocupar un onondaga, tribu guardiana del fuego sagrado de la Confederación.[44] No había un jefe de gobierno visible, aunque los asuntos militares tenían dos jefes supremos con iguales poderes y atribuciones.[37]

Las mujeres con poder, gantowisa,[46] no podían ser sachem, pero se reunían en un consejo de 49 madres de clan propio. Tenía la misma autoridad que su contraparte masculina.[47] Las mujeres moderaban el poder de los hombres y viceversa, controlando mutuamente la toma de decisiones y el femenino siempre decidió quienes podían ser electos para el masculino.[42] Ningún tratado era vinculante sin tener aprobación de tres cuartos de ambos consejos.[38]

Los onondaga y tuscarora votaban por su cuenta, los oneida con los cayuga y los mohawk con los seneca.[48] Los mohawk fueron nombrados guardianes de la «Puerta Oriental», los seneca de la «Puerta Occidental» y para los onondaga quedó reservada la posición central en el consejo común,[49] como guardianes del fuego y en cuyo territorio estaba la capital.[3] Los mohawk, seneca y onondaga eran llamados los «Hermanos mayores» y los oneida y cayuga los «Hermanos menores».[44]

Cinturones de wampum

[editar]
Jefes de las Seis Naciones explicando sus cinturones de wampum a Horatio Hale, 1871

El término «wampum» designa unas cuentas hechas de conchas de molusco, moradas y blancas, ensartadas en hilos de corteza de olmo.[50] Entre las especies utilizadas para fabricar wampum figura la muy apreciada almeja quahog, que produce las famosas cuentas de color morado. Para las cuentas blancas se emplean las conchas de diversos caracoles marinos como el bucino acanalado, el bucino nudoso, el bucino relámpago y el bucino de las nieves.[51]

Los haudenosaunee usaban el wampum principalmente para confeccionar cinturones de wampum que, según la tradición haudenosaunee, habría inventado Hiawatha para consolar a los jefes y las madres de clan que habían perdido familiares en la guerra.[50] Los cinturones de wampum tenían un papel destacado en la ceremonia de condolencia y en la elevación de nuevos jefes.[50] Se emplean para señalar la importancia de un mensaje concreto, y la celebración de tratados solía implicar cinturones de wampum para subrayar la relevancia del acuerdo.[50] Un ejemplo célebre es «el wampum de dos hileras» o Guesuenta («ilumina nuestras mentes»), presentado en un principio a los colonos neerlandeses y luego a los franceses, que representa una canoa y un velero que avanzan uno junto al otro por el río de la vida sin interferir en el rumbo del otro.[52] Todos los colonos no nativos son, por asociación, partícipes de este tratado. Tanto los jefes como las madres de clan portan cinturones de wampum como símbolo de sus cargos.[50]

«El cinturón del Pacto» se presentó a los haudenosaunee en la firma del tratado de Canandaigua. El cinturón tiene un diseño de trece figuras humanas que representan simbólicamente las Trece Colonias de Estados Unidos. La casa y las dos figuras contiguas a ella representan al pueblo haudenosaunee y la casa comunal simbólica. La figura a la izquierda de la casa representa a la Nación Seneca, guardiana simbólica de la puerta occidental (el extremo oeste del territorio haudenosaunee), y la figura a la derecha representa a los mohawk, guardianes de la puerta oriental (el extremo este del territorio).